Con el calor que hierve hasta la tierra
no creía que en mi jardín crecerían flores
no creía que en mi jardín crecerían flores
Pensé: “las flores que aún no germinaron no brotarán”
Sin embargo, bajo los rayos del sol de este verano,
me tropiezo con una flor diminuta y más allá otra
y otra: lilas, anaranjadas, amarillas, violetas.
Me miran sorprendidas (igual que yo) casi las piso.
Las contemplo alucinada. Pasa un rato, dos horas, siete, nueve, doce, un día entero como si nada. Nos quedamos charlando sin parar. Solo hago silencio para escuchar el río.
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